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Recolectamos los huevos a mano y los enviamos a tu casa pocos días después de la postura.
Tus huevos llegan frescos y listos para comer
Nuestros huevos pastoriles vienen del campo donde las gallinas viven bajo un sistema de agricultura regenerativa que imita los ciclos de la naturaleza.
Siempre estamos en movimiento: trasladamos los gallineros para que las gallinas pastoreen sobre suelos frescos y fértiles. Así, ayudamos a regenerar la tierra y a mantenerla viva.
Este método no solo mejora el suelo, sino que también logra huevos más ricos, nutritivos y reconocidos por su calidad.
Mirá el video y descubrí cómo movemos los gallineros cada semana.
Nuestras gallinas pasan casi toda su vida al aire libre, comiendo insectos, pasto y granos orgánicos.
Todos los días las trasladamos a nuevas pasturas, donde tienen acceso a nuevos pastos, bichitos y más espacio para vivir como gallinas en su hábitat natural.
A la noche las guardamos en el gallinero móvil para protegerlas de los depredadores que salen a cazar.
Soy Uki Deane y mi objetivo es producir los huevos más frescos, saludables y transparentes posibles. Es por eso que decidi criar a mis gallinas en el establecimiento de La Julia Organics que es una granja familiar 100% orgánica en Las Heras, Buenos Aires.
Junto al equipo de La Julia, acompañamos cada etapa del proceso, desde el bienestar de nuestras gallinas hasta la calidad final de cada huevo.
Recién puestos, los huevos viajan desde el campo hasta la puerta de tu cada: frescos, nutritivos y llenos de sabor.
Significa que las gallinas viven al aire libre, pastoreando en el campo y alimentándose de manera natural, sin estrés ni encierro dentro de jaulas o galpones. Esto se traduce en huevos más nutritivos, sabrosos y éticos.
Nuestros huevos provienen de gallinas criadas en un sistema pastoril regenerativo, alimentadas con granos orgánicos y manejadas en un campo certificado orgánico. A lo largo de todo el proceso no se utilizan agroquímicos, herbicidas ni insumos transgénicos, priorizando la salud del suelo, de las aves y de quienes consumen los huevos. Es importante aclarar que, por una cuestión normativa, los huevos todavía no pueden llevar el sello de certificación orgánica, por lo que legalmente debemos declarar que estamos en transición. Para que un producto sea certificado como orgánico, la normativa exige que los pollitos ingresen a un campo certificado dentro de los primeros tres días de vida. En nuestro caso, las aves llegaron al campo a las cinco semanas de edad, lo que impide obtener la certificación formal, aun cuando el manejo, el entorno y la alimentación cumplen plenamente con los estándares de la producción orgánica. En otras palabras, producimos bajo criterios orgánicos reales y verificables, aunque el sello todavía no pueda acompañar ese proceso.
La diferencia entre los huevos pastoriles y los convencionales está en cómo viven las gallinas, qué comen y cómo se maneja el sistema, lo que impacta directamente en el bienestar animal y la calidad del huevo. Los huevos convencionales provienen de sistemas industriales, con gallinas criadas en jaulas o galpones cerrados, sin acceso al exterior ni a pasturas, alimentadas con balanceados industriales. El resultado es un huevo estandarizado y de menor variabilidad nutricional. Los huevos pastoriles, en cambio, provienen de gallinas que viven al aire libre, con acceso a pasturas e insectos, en sistemas rotativos que cuidan el suelo. Su dieta se complementa con granos de calidad y el manejo prioriza la salud del animal, dando como resultado huevos más saludables, con yemas más intensas y mayor densidad nutricional.
El color de la cáscara depende de la raza de la gallina, no de la calidad del huevo ni de su alimentación. Gallinas blancas suelen poner huevos blancos y gallinas marrones, huevos de color. Nutricionalmente, son iguales.
Los huevos pastoriles duran hasta 2–3 semanas a temperatura ambiente y 6–8 semanas en heladera. Es muy importante no lavarlos porque conservan su cutícula natural protectora.
Tenes que registrarte en la lista de espera y en las proximas semanas te escribimos!